La acumulación de iones hidrógeno generados por la combustión incompleta del glucógeno en el músculo es una de las causas primarias de la fatiga durante el ejercicio de alta intensidad que dura menos de 5-10 minutos. La velocidad a la que se acumulan los iones hidrógeno en el músculo depende de la velocidad de producción y de eliminación del músculo. A medida que la concentración de iones de hidrógeno aumenta, la acidez también se eleva significativamente y se altera la capacidad del músculo para realizar ejercicio. Dos son los mecanismos principales para el aclaramiento de los iones hidrógeno del músculo:
Estudios con animales han demostrado que la alcalinización de la sangre aumenta la velocidad a la que los iones hidrógeno abandonan el músculo, disminuye la velocidad de acumulación de iones en el músculo y reduce la fatiga. En los seres humanos no se han podido reproducir estos efectos mediante el consumo de disoluciones de bicarbonato sódico -y por tanto, mejorar el rendimiento físico-. Tampoco se han observado mejoras de la capacidad física durante las ráfagas de esfuerzo máximo, que duran menos de 60 segundos, a pesar de que alteran la acidez inicial de la sangre. Sin embargo, se han observado algunas mejoras del rendimiento físico -en la duración del trabajo más que en la velocidad a la que se realiza- durante actividades a intensidad de ejercicio menores que duran 5-15 minutos y durante las ráfagas repetidas de ejercicio de alta intensidad. Esto sugiere que los agentes alcalinizantes orales solamente influyen sobre el rendimiento físico en el caso de actividades donde hay tiempo y flujo sanguíneo suficientes para renovar los iones hidrógeno del músculo en funcionamiento. Cuando la intensidad del ejercicio es grande y la duración es corta, tal como en los "sprints", la velocidad a la cual se acumula los iones hidrógeno y se produce fatiga es demasiado grande para ser alterada por cambios del flujo de iones hidrógeno.
Así pues, parece que los agentes alcalinizantes orales, tales como las disoluciones de bicarbonato sódico, pueden aumentar el rendimiento físico en ciertas actividades deportivas -particularmente "sprints" intermitentes o ráfagas de energía durante períodos de 2-15 minutos-. Sin embargo, las mejoras son relativamente pequeñas y el empleo de estas sustancias se debe establecer al iniciar el entrenamiento más que durante la competición.
Fuente: Oneka Blanco-Dietista-Unidad deportiva Policlínica Gipuzkoa
Para más información: www.medicina-deportiva.net
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