Ordinariamente las pequeñas extradosis de vitaminas no son perjudiciales, pero las grandes dosis pueden tener a veces efectos peligrosos sobre la salud e inclusive ser mortales. La mayoría de los alimentos que consumimos ordinariamente contienen vitaminas en cantidades relativamente pequeñas, pero hay algunos que son muy ricos en determinadas vitaminas específicas (por ejemplo, el aceite de hígado de bacalao, el aceite rojo de palma o el hígado de oso polar son fuentes extraordinariamente ricas en vitaminas liposolubles); lo cierto es que casi nunca comemos estos alimentos si es que los consumimos alguna vez. Vemos pues que a base de ingerir alimentos resulta relativamente difícil la sobredosificación de vitaminas. Por otro lado, y gracias a la tecnología actual, el hombre concentra o sintetiza vitaminas en cantidades muy fácilmente consumibles en forma de tabletas, con un contenido 10-1.000 veces superior que el que se ingiere al consumir alimentos. El uso de preparados de megavitaminas significa que existe la posibilidad de que el organismo se vea sometido a dosis no fisiológicas de vitaminas que exceden la capacidad del mismo para metabolizarlas, con lo cual se producen alteraciones celulares e inclusive, con algunas vitaminas, la muerte. Téngase en cuenta que las llamadas vitaminas «naturales» no son generalmente mejores que las sintéticas; la estructura química es casi siempre la misma; tampoco las vitaminas «orgánicas» tienen propiedades especiales. Apenas existen datos que demuestren que aquellos preparados vitamínicos de liberación controlada, o los que tienen un recubrimiento especial, son más eficaces o efectivos que los preparados ordinarios.
Fuente: Oneka Blanco-Dietista-Unidad deportiva Policlínica Gipuzkoa
Para más información: www.medicina-deportiva.net
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